
¿Cómo podemos avanzar hacia una restauración fluvial que sea verdaderamente justa desde el punto de vista socioambiental? En el proyecto RiVIVE, consideramos que comprender los complejos vínculos históricos entre los paisajes fluviales, los ecosistemas acuáticos y las sociedades humanas es fundamental para diseñar futuros inclusivos y sostenibles. Un estudio reciente, respaldado por la Asociación Europea para la Biodiversidad (Biodiversa+) y el Consejo Europeo de Investigación, ofrece un análisis de caso detallado y objetivo sobre estas dinámicas.
El artículo científico, titulado «Hydrosocial river modernization: The enclosure of amphibious cultures in Canal del Dique, Colombia» (2026), elaborado por Niek Schasfoort, Jaime Hoogesteger y Bibiana Duarte-Abadía, examina cómo las intervenciones de ingeniería a largo plazo han modificado el paisaje fluvial y afectado a las prácticas tradicionales de las comunidades locales.
Comprensión de las culturas anfibias
El concepto de «cultura anfibia», descrito originalmente por el sociólogo colombiano Orlando Fals Borda, hace referencia a las comunidades cuyas actividades económicas y sociales están adaptadas a la variación estacional de los niveles del agua.
En las llanuras aluviales del río Magdalena, cerca del Canal del Dique, las poblaciones locales han combinado históricamente prácticas terrestres y acuáticas en función de estos ciclos naturales:
- La temporada de lluvias: El aumento del nivel del agua expande los sistemas de humedales (ciénagas), convirtiendo a la pesca en la actividad principal.
- La temporada seca: A medida que el agua se retira, las llanuras aluviales fértiles (playones) quedan expuestas y accesibles para la agricultura estacional.
Esta estrategia de subsistencia dual dependía del acceso abierto a recursos comunes y de una conectividad hidrológica natural, la cual también servía de apoyo a especies de peces migratorios nativos como el Bocachico.
Intervenciones hidrológicas modernas y cambios en el paisaje
La región del Canal del Dique ha experimentado modificaciones estructurales significativas a lo largo de las últimas décadas. Aunque los primeros canales se construyeron durante el período colonial para mejorar la navegación, los proyectos de ingeniería modernos a partir de la década de 1950 se orientaron hacia la recuperación de tierras para la producción agrícola y ganadera.
Para establecer tierras firmes estables, diversos actores públicos y privados implementaron cambios estructurales:
- Drenaje de humedales: Se construyeron extensos sistemas de diques y terraplenes que dieron lugar a una reducción de aproximadamente el 70% al 80% de los humedales originales en el área de estudio.
- Rectificación del canal: Durante la década de 1980, el canal fue enderezado para facilitar el tránsito de embarcaciones de carga más grandes. Esto aceleró la velocidad del agua, incrementó la sedimentación y redujo la conexión hidrológica con las ciénagas adyacentes.
- Cambios en la tenencia de la tierra: El secado físico de las zonas húmedas facilitó la transición hacia el uso privado de la tierra, reduciendo los espacios comunales que históricamente utilizaban los pequeños agricultores y pescadores.
Estas intervenciones modificaron gradualmente la economía regional, transitando de un modelo anfibio dual hacia un modelo agrícola predominantemente terrestre.
Gestión reciente de inundaciones y perspectivas de los actores interesados
Tras las graves inundaciones ocurridas entre 2010 y 2011, el gobierno colombiano, a través del Fondo Adaptación, inició los planes para un nuevo proyecto de infraestructura a gran escala con el fin de gestionar el riesgo de inundaciones y regular la sedimentación.
El diseño actual del proyecto propone la instalación de grandes estructuras de control y compuertas en Calamar y Puerto Badel. Esta iniciativa representa un conjunto complejo de prioridades para los diferentes actores implicados:
- Promotores del proyecto: Buscan estabilizar los niveles de agua, garantizar la navegación durante todo el año, prevenir inundaciones catastróficas y proteger tanto las zonas urbanas como las inversiones agrícolas.
- Comunidades pesqueras locales: Expresan su preocupación ante la posibilidad de que el aislamiento físico de las ciénagas respecto al canal principal restrinja las rutas de migración de los peces y reduzca las poblaciones locales, a pesar de las medidas de mitigación propuestas, como los pasos para peces y los programas de repoblación.
Esta divergencia pone de manifiesto la complejidad de equilibrar los objetivos de infraestructura regional con las necesidades socioeconómicas locales.
El marco teóríco «Riverhood» como herramienta analítica
Para analizar la evolución de estas dinámicas, los investigadores aplican el marco de análisis conocido como «Riverhood», el cual examina los ríos como sistemas socio-naturales complejos a través de cuatro dimensiones principales:
- El río como ecosociedad (river-as-eco-society): Analiza cómo interactúan las comunidades humanas, los ecosistemas y las infraestructuras físicas en un momento determinado.
- El río como sujeto (river-as-subject): Estudia las diferentes visiones y metas de desarrollo (como el transporte, la seguridad o la conservación) proyectadas sobre el río.
- El río como territorio (river-as-territory): Examina la planificación, las normas jurídicas y los proyectos de infraestructura utilizados para organizar y controlar los recursos hídricos.
- El río como movimiento (river-as-movement): Aborda las organizaciones de base y las coaliciones sociales que defienden las prácticas locales y el patrimonio cultural.
Los autores señalan que estas dimensiones operan de forma dinámica a lo largo del tiempo, configurando nuevas realidades socioecológicas. Para el proyecto RiVIVE, este caso de estudio subraya que una restauración fluvial sostenible requiere un enfoque equilibrado que integre los datos científicos, la planificación regional y las experiencias vividas de las comunidades locales.